Un taller organizado como archivo
Cada pieza que ingresa recibe el mismo tratamiento: registro, diagnóstico, trabajo documentado y entrega con informe. Sin excepción.
El origen del taller
Rubí Trece abrió en La Plata como respuesta a un problema concreto: la relojería de taller, la que trabaja pieza a pieza con criterio y documentación, había ido desapareciendo del circuito local. Los relojes que llegaban con problemas puntuales terminaban recibiendo revisiones completas que no necesitaban, o siendo descartados sin una evaluación real.
El nombre viene de dos referencias técnicas: el rubí, el cojinete sintético que soporta los pivotes en los movimientos de calidad, y trece, el número de rubíes que tiene un calibre de base bien ejecutado. Dos datos que no le interesan a casi nadie, pero que para quien trabaja en un banco de relojería tienen significado preciso.
La idea desde el principio fue que cada trabajo pudiera describirse con palabras claras: qué ingresó, qué se hizo, qué se midió, qué se devolvió. Eso implica acotar el alcance de los servicios y no prometer lo que no se puede mostrar con datos.
El taller trabaja sobre tres áreas definidas: la parte frontal del reloj —esfera y agujas—, el sistema de carga automática, y la documentación de piezas significativas. Cada una tiene un alcance propio, plazos propios y un informe propio.
La ubicación en La Plata no es casual. La ciudad tiene una tradición de oficios de precisión y una comunidad de coleccionistas y herederos de relojes que no siempre encuentran un taller donde confiar una pieza importante. Rubí Trece se dirige a ese público: personas que quieren saber qué se hizo y por qué, y que prefieren un plazo más largo a una respuesta apresurada.
Hoy el taller sigue siendo un espacio de trabajo individual, con la capacidad de atención que permite ese modelo: pocas piezas por vez, tratadas con atención completa.
Quién trabaja aquí
Marcos Larrañaga
Relojero principal
Formación técnica en relojería mecánica y más de doce años de trabajo en banco. Especializado en movimientos suizos y de manufactura nacional de mediados del siglo XX.
Valentina Escobar
Documentación y fotografía
Responsable del área de documentación de archivo. Desarrolló el protocolo de fotografía a escala fija que se aplica en el paquete de documentación del taller.
Federico Otero
Coordinación y atención
Gestiona el ingreso y seguimiento de cada pieza, los plazos de trabajo y la comunicación con los propietarios durante el proceso.
Estándares del taller
Alcance por escrito
Todo trabajo se describe antes de comenzar. El propietario aprueba el alcance y el presupuesto por escrito antes de que se toque la pieza.
Registro fotográfico de proceso
Cada ingreso se fotografía antes de abrir la caja. Las etapas de trabajo quedan registradas y se incluyen en el informe de entrega.
Mediciones antes y después
Los trabajos sobre movimiento incluyen medición de amplitud y marcha antes y después de la intervención. Los datos se entregan junto con la pieza.
Sin ampliaciones sin consulta
Si durante el trabajo aparece algo que no estaba en el alcance original, se detiene el proceso y se consulta. No se amplía el trabajo sin aprobación.
Custodia responsable
Las piezas se almacenan en condiciones controladas durante el trabajo y en tránsito interno. El taller tiene protocolos de custodia para piezas de valor.
Informe de entrega
Cada pieza se devuelve con un informe que describe lo realizado, los componentes reemplazados y las mediciones relevantes. El informe queda en el expediente del taller.
Relojería de banco en La Plata
La relojería mecánica requiere herramientas específicas, experiencia acumulada en distintos calibres y, sobre todo, tiempo. Un trabajo bien hecho en un movimiento de carga automática no es rápido: implica desarmar el módulo de carga, medir el juego del rotor, inspeccionar las ruedas de inversión y hacer una prueba de reserva que lleva cuarenta y ocho horas. Eso no puede comprimirse sin comprometer el resultado.
El trabajo sobre esferas y agujas es igualmente exigente en otro sentido: requiere precisión en el reacoplamiento de agujas —que deben quedar con la holgura correcta entre sí y sobre la esfera— y cuidado en la manipulación de índices aplicados que llevan décadas pegados. Un error en esa operación puede dañar piezas que son difíciles o imposibles de reponer.
La documentación de archivo responde a una necesidad diferente: piezas que tienen valor histórico o afectivo, y cuyos propietarios quieren un registro completo antes de un cambio de manos. El trabajo implica fotografía a escala fija, medición milimétrica de la caja y transcripción de las marcas internas. No es interpretación: es registro.
¿Tiene una consulta sobre su reloj?
Puede escribirnos por el formulario de contacto o llamar directamente al taller. Le responderemos dentro de 2 días hábiles con una evaluación inicial.
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